Ser Joven - una iniciativa de caracter psicosocial
Concurso Muralìstico "SER JOVEN", una iniciativa psicosocial implementada por EQUS de ACISAM en 12 comunidades de la zona sur de San Salvador (El Salvador,C.A.) Vinculado al vìdeo que se encuentra en esta pàgina http://www.emprendedor.tv/video435.html
Jorge Horacio Meoni
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La Asociación de Capacitación e Investigación para la Salud Mental (ACISAM) la integra un grupo de profesionales y técnicas/os que desarrollan actividades de coordinación, capacitación, investigación, acompañamiento de grupos, intervención directa y comunicación participativa para atender los problemas que afectan la Salud Mental en sus diversas manifestaciones. http://www.acisam.org
A CONTINUACIÒN SE PRESENTAN EXTRACTOS DE LA SISTEMATIZACION DE LA EXPERIENCIA DE ATENCIÓN PSICOSOCIAL EN EL SECTOR SAN CRISTÓBAL – SAN PATRICIO DEL DISTRITO 5 DE SAN SALVADOR VINCULADA AL CONCURSO MURALÌSTICO "SER JÒVEN"
Elaborado por:EQUIPO SUR DE SAN SALVADOR - EQUS
Isabel Molina- Jorge Meoni- Elena Freedman
Jóvenes, miembros de grupos muralísticos
El concurso Muralístico contó con la participación de 18 grupos juveniles, integrando a 131 jóvenes estudiantes de tercer ciclo, bachillerato y universitarios, trabajadores, jóvenes en riesgo, grupos de distintas orientaciones religiosas, jóvenes con una identificación política determinada, jóvenes con ninguna identificación política, adolescentes y jóvenes adultos. Entre los grupos compuestos por jóvenes pandilleros o jóvenes simpatizantes de una u otra pandilla, existían rencillas profundas. Participaron 33 mujeres y 98 hombres entre las edades de 13 –24 años. La gran mayoría de los grupos no existían anteriormente al Concurso, sino se formaron a iniciativa propia, generalmente entre amig@s y/o vecin@s, en respuesta a la convocatoria. Significa que, aunque ningún grupo contaba con una historia organizativa propia, la gran mayoría de grupos se caracterizaron por la existencia de fuertes lazos afectivos entre sus miembros. Hubo una gran heterogeneidad de perfiles entre l@s participantes en el concurso; sin embargo, generalmente existía mayor homogeneidad de perfiles dentro de cada grupo.
Comité Organizador del Concurso Muralístico
Originalmente, el Comité Organizador contó con la participación de instituciones como la Clínica Comunal del Instituto Salvadoreño de Seguro Social, la Fundación Círculo Solidario, el Distrito 5 de la Alcaldía, el Centro Escolar Católico San Patricio, el Centro Abierto Vista Bella I y con representantes de la Intercomunal Arcoiris y las siguientes juntas directivas comunales: Altos de la Esperanza, Divina Providencia, Altos de Jardines, San Patricio, Vista Bella I y II y Las Brisas II. 3 participantes del Comité eran jóvenes que también participaron en grupos muralísticos. A lo largo del proyecto, las instituciones se fueron alejando, debido a que las reuniones nocturnas no estaban dentro de sus horarios laborales. Sin embargo, la mayoría de l@s representantes comunales se apropiaron del proyecto y asumieron papeles importantes en distintos momentos: gestionando recursos, distribuyendo la pintura, animando a grupos, co-facilitando talleres con el personal de ACISAM, y organizando y dirigiendo el acto de premiación.
Trabajo con Jóvenes
Para desarrollar el trabajo con jóvenes se buscó articular una estrategia que lograra movilizar a l@s jóvenes en la visibilización de la realidad juvenil, manifestando o estimulando formas organizativas propias de ell@s, y fortaleciendo sus redes de apoyo y provocando “pequeñas victorias cotidianas”. Existía un interés especial de l@s adult@s del sector, y de ACISAM de trabajar con aquell@s jóvenes en situaciones de riesgo por el abuso de drogas y alcohol y por su involucramiento en pandillas juveniles. Al mismo tiempo, el equipo de ACISAM rehuía reforzar el aislamiento de estos grupos con el pretexto de “atenderles”; pues se consideraba que esto reafirmaría a la población en general que “ellos son el problema”, concepción predominante que se esperaba revertir.
En este contexto se desarrolló el Concurso Muralístico “Ser Joven”, como una metodología que propiciara la actividad constructiva de l@s jóvenes en los espacios públicos, al mismo tiempo una reflexión a fondo sobre los problemas y sueños propios de esta población. Metodológicamente, se partía de los estilos de expresión de la población juvenil urbana, donde el graffiti, las pintas en paredes, se ha vuelto una forma de expresión propia de l@s jóvenes, principalmente, pero no exclusivamente hombres integrados a pandillas, para delimitar su territorio y para decir “aquí estamos”.
Para llevar a cabo el Concurso Muralístico se integró un Comité Organizador con la participación de representantes de Organismos Gubernamentales y No Gubernamentales que laboran con, o a favor de, l@s jóvenes en la zona. Con el tiempo, l@s representantes de esas instituciones dejaron de participar en las reuniones y actividades del Comité por problemas con los horarios nocturnos, y a lo largo de los cinco meses que duró el proceso, fueron l@s representantes de las distintas juntas directivas comunales que tenían un interés especial en apoyar a l@s muchach@s y generalmente una afinidad con ell@s quienes se apropiaron del proyecto. Un dato interesante es que la mayoría de miembros de este Comité tenían historias propias de problemas con alcohol y/o drogas, y alguno con participación anterior en una pandilla juvenil. Casi tod@s ell@s contaron en algún momento que fue precisamente por haber sufrido “en carne propia” problemáticas parecidas a las de l@s jóvenes a quienes ell@s pretendían apoyar, que sentían un compromiso particular con el trabajo.
Fue un requisito para la participación en el Concurso formar un grupo con un mínimo de tres personas y ponerle un nombre que les identificara. De esta forma se inscribieron 18 grupos con 3 – 17 miembros por grupo, con perfiles muy diversos que se reflejaban en nombres tales como “Matuza”, “Los Mejores Amigos”, “SKA”, “Jóvenes Solidarios en Acción”, “Los Surfers”, “Los Champions” “Sombras sin Fronteras” “100% Guanacos” y “Jóvenes Unidos por la Verdad”.
Los grupos incluyeron: jóvenes estudiantes, trabajadores, jóvenes en riesgo, grupos de distintas orientaciones religiosas, mujeres, hombres, adolescentes y jóvenes adultos.
Después de un taller inicial de “Técnicas Muralísiticas Introductorias” que se brindó a representantes de todos los grupos, el trabajo se realizó con cada grupo, ubicándose en los tiempos y espacios propios de ellos. En el caso de los grupos de hombres, estos espacios generalmente eran bajo un farol en la calle o en una de las muchas gradas extensivas que se encuentran en el sector. En el caso de los grupos de mujeres o mixtos, la gran mayoría de reuniones se realizaban en la casa de una de ellas. Estas tendencias reafirman que generalmente, los espacios públicos (ej. la calle) suelen ser el área de movimiento de los hombres mientras que la esfera privada, (ej. la casa) suele ser el área de movimiento de las mujeres. Trabajar en los espacios propios de cada grupo, y en el horario cuando generalmente se relacionan entre sí (nocturno o fines de semana) permitió que sus integrantes se sintieran más cómod@s, “en terreno propio”, y propició la seguridad y confianza de ell@s para compartir sus sentimientos sobre cuestiones íntimas (ej. miedos, esperanzas, etc.) con su grupo y con l@s facilitadotes y asesores. De esta forma se llevó a cabo la reflexión sobre “Qué significa ser joven” basándose en cuatro preguntas generadoras: 1. ¿Qué nos gusta? 2. ¿Qué nos molesta? 3. ¿Qué nos preocupa? ¿Qué soñamos para nuestras vidas y para la sociedad? La reflexión posibilitó el compartir historias y sueños personales y, en algunas situaciones, desahogo sobre diferentes problemáticas que ell@s viven. En síntesis, las reflexiones con la mayoría de grupos se caracterizaron por una franqueza y una profundidad que impresionó al equipo facilitador. Excepciones fueron los grupos de niñas adolescentes, a quienes se les dificultaba comprender qué se les planteaba con la reflexión, y para quienes esta metodología no parecía interesarles. El grupo eclesial, el único grupo existente anterior al concurso, expresaron “no tenemos la confianza entre nosotros para hablar de nuestras cosas. Las hablamos con otros amigos”; con ell@s fue necesario recurrir a técnicas de co-escucha para que empezaran a discutir la temática.
Posteriormente, en el ámbito grupal, se recordaba lo reflexionado sobre el tema y se pidió que cada quién dibujara algo que retomara las temáticas planteadas. En muchos grupos se combinó este momento con el de diseño grupal y 28% de los grupos no pasaron por esta fase. Una vez elaborados los dibujos individuales, se pegaban en una pared y se pidió que cada quién valorara los dibujos de l@s demás, los temáticos representados, los símbolos utilizados, colores, distribución del espacio, etc. Generalmente se conjugaron elementos de distintos dibujos para crear una lógica. En la mayoría de casos, los murales finales difirieron en distintos grados de los diseños presentados. Los grupos, generalmente sin acompañamiento de asesores, elaboraron su mural en la pared, previa autorización escrita del dueño de la casa o del muro. La mayoría de diseños se modificaron varias veces hasta quedar terminado en la pared
Se logró el apoyo solidario de varias personas y grupos juveniles con experiencia en muralismo que voluntariamente acompañaban a uno o dos grupos en el proceso de reflexión sobre “Qué significa ser joven”, la elaboración de diseños individuales que retomaron distintos aspectos de la reflexión, la elaboración de un diseño colectivo, y la elaboración de murales en cada pared. Esto fue importante para abrir una serie de otras relaciones para l@s jóvenes y reforzar que “mucha gente tenía interés en lo que estaban haciendo y en colaborar con ellos”.
En este período el Concurso, y l@s jóvenes artistas, recibieron cobertura televisiva por parte de dos canales y cobertura periodística por parte de tres diarios nacionales incluyendo un suplemento completo.
Finalmente, el jurado calificador escogió tres murales ganadores y entregó 14 menciones honoríficas en una celebración comunitaria organizada por el Comité Organizador donde, además de la entrega de premios colectivos y diplomas individuales, se presentaron actos culturales y el video clip “Ser Joven”. Participaron la gran mayoría de l@s 131 jóvenes, autoridades municipales y comunales, representantes de organismos no gubernamentales, medios de comunicación y miembros de la población en general.
En el taller “Una Sola Voz”, en el cual se analizó el contenido de los murales, se priorizaron las problemáticas para resolver y propuestas de mejoramiento de la situación juvenil en la zona, participaron solo 20 jóvenes, de l@s cuales la mayoría eran mujeres. En particular, no participaron l@s jóvenes con un perfil de mayor riesgo por situaciones de drogas (incluyendo el alcohol) y pandillas. Esto reafirmó la valoración del equipo de ACISAM de que mientras la metodología de “talleres” propicia la participación de l@s jóvenes, especialmente las mujeres, que puedan sentir mayor seguridad en este tipo de espacio y conseguir con mayor facilidad permiso de sus madres y padres para participar, no es una metodología atractiva para jóvenes que están más acostumbrados a “vacilar en la calle”.
Se considera válido rescatar dos actividades que no formaron parte directa del trabajo con murales pero salieron como emergentes en el proceso: Uno de ellas fue la elaboración de duelo que se realizó con el grupo “Matuza”, al ser asesinado uno de sus miembros durante el período de desarrollo del Concurso. Para facilitar la expresión de sentimientos y la reflexión acerca de la muerte trágica del líder del grupo. Se recurrió a la presentación de imágenes del joven, grabadas en video, horas antes de su muerte. El trabajo grupal fue complementado en algunos casos con el acompañamiento individual. De esta forma se logró abordar sentimientos de fracaso, soledad, miedo y deseos de venganza.
La segunda actividad “periférica”, pero impactante, fue la visita de un grupo de jóvenes a una exposición de pintura en la embajada de México. Se coordinó un intercambio con el artista, y se invitó a jóvenes muralistas que podían identificarse con los temas planteados por el artista acerca del alcohol y la muerte. El objetivo de la visita fue ampliar las perspectivas y referencias de los jóvenes sobre la vida, el arte, el simbolismo, etc. Se creó una identificación importante entre los jóvenes y el artista, alrededor de sus sufrimientos y problemáticas en común, pero también sobre la necesidad de expresar “su mundo interior” y, como dijo un joven, “de no quedar estancado en un charco de agua, levantarse y luchar por un sueño”.
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Vimos la satisfacción que experimentaron la mayoría de l@s jóvenes participantes en el Concurso Muralístico al verse como artistas, como creadores de una obra colectiva. Expresaron sus victorias colectivas a través de frases como “está chivo, nuestro mural” “juntos podemos hacer lo que nosotros nos proponemos”. Esta satisfacción creció al verse, y ver a sus obras, reflejados en los videos “Ser Joven” y “Las Paredes Dicen”. Creció también con la entrega pública de diplomas de participación y premios. Finalmente, el salir reconocidos como “artistas”, “actores de su destino” y verse retratado en frases como: “nada, ni nadie ha podido menguar las ganas de vivir de los jóvenes habitantes de las 11 comunidades de la zona “San Patricio” en medios televisivos y periodísticos ayudó a l@s jóvenes a cambiar su imagen de sí mismo. Este cambio se ve reflejado en frases como "Sirvió para decirle a los demás jóvenes: se puede hacer lo que a uno le gusta sin drogas y alcohol”. "Yo sentí que era algo para guiar, para mostrar el camino a seguir”. Estas frases muestran que l@s jóvenes, a través de la elaboración de murales sobre “El Ser Joven” no solamente vivieron “victorias” en el ámbito creativo y artístico, sino también social.
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El empeño, esfuerzo y sacrificio que realizaron la gran mayoría de grupos juveniles para adelantar la elaboración de su mural antes del día que iba a llegar l@s periodistas de un canal televisivo para hacer un reportaje, indica la importancia que ell@s atribuyeron al hecho de salir exitosos en la televisión. Se contrasta la imagen de “jóvenes creativos y productivos” que se transmitieron a través de los distintos medios con aquella transmitida solo semanas antes en los mismos medios de comunicación, donde algunos de los mismos jóvenes fueron presentados como “delincuentes” y “pedigüeños”. Un joven se jactaba en nombre de tod@s, que “ahora somos famosos”.
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Las felicitaciones que diferentes miembros de las comunidades transmitieron a l@s jóvenes a través del video “Las Paredes Dicen” (junio, 2002) contrastan claramente con algunas valoraciones trasmitidos en el video-diagnóstico “Contra Viento y Marea” (febrero, 2002) que los jóvenes son “malditos”.
Según l@s integrantes de la Intercomunal Arcoiris, seis comunidades incorporaron a jóvenes muralistas en sus juntas directivas a partir del reconocimiento de su trabajo en la comunidad, y a través de la valoración social del sector “joven” en sí, que provocó el trabajo público y creativo de l@s muchach@s. En este sentido, las “victorias” de l@s 131 muralistas se volvieron “una victoria” para l@s jóvenes en general.
Finalmente, el orgullo expresado por algunos padres de familia al ver la obra de sus hijas contrastó los comentarios hecho anteriormente a l@s facilitadores, frente a las muchachas, que “ellas no pueden nada”.
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En el taller de “elaboración de murales” l@s jóvenes llenaron una encuesta cuyo contenido estaba orientado a definir la línea de base del proyecto. Una frase para completar rezaba “mis sueños para el futuro son ...”. Un joven, al ser asesorado por un facilitador con el uso del instrumento, explicó que la dejaría en vacío porque él no pensaba en el futuro. “Quizás mañana ni estoy aquí”. Esa noche, el joven fue brutalmente asesinado, confirmando una afirmación que parecía ligera en el momento.
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En el Concurso Muralístico participaron algunos jóvenes acusados de asesinatos en la zona. Esto podemos identificar como un ejemplo por excelencia del concepto de “poder sobre”. En particular, recordamos a un muchacho quien inspiraba miedo en muchas personas del sector, por su supuesta participación en distintos crímenes violentos. Fue impresionante su entusiasmo alrededor del Concurso Muralístico. De hecho, fue él que promovió la participación de su grupo, todos miembros o simpatizantes de la Mara Salvatrucha e inscritos bajo otro nombre, en el Concurso. Aunque el joven murió asesinado, días después de su inscripción, él ya había comunicado a su familia hasta los detalles aparentemente más “irrelevantes” de la iniciativa. La mamá narró como él le había contado con entusiasmo sobre el mural que iban a hacer, lo que ellos iban a dar a conocer ahí, y el hecho que iban a salir en la televisión. A no más llegar del taller de “elaboración de murales”, buscó a su tío, le enseñó a mezclar colores como había aprendido en el taller, y entregó a su abuela el trabajo individual que hizo en el dicha actividad. Aunque nunca podremos conocer sus verdaderos motivos, los relatos de la familia y de los amigos nos hace pensar que el joven vio la participación de su grupo en el Concurso Muralístico como la posibilidad de ejercer, conjuntamente, otro tipo de poder.
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Un joven, cuyo padre le clasificaba como “rebelde” y se quejaba que a su hijo “solo le importa andar fregando”, formó un grupo muralístico con sus amigos y se inscribió en el concurso . Su padre se sentía muy contento con su participación y entusiasmo. Con el tiempo, el padre comentó a una facilitadora como su participación había ayudado al joven a cambiar. El señor se manifestó satisfecho que, “resultado de su participación en el Concurso”, el joven “se expresa más en la casa y aún se ha ido a cortar su pelo”.
Aunque no compartimos la valoración que estos nuevos comportamientos fueron resultado de su participación en el Concurso, vimos que, al sentirse satisfecho con la participación del hijo, el padre fue capaz de ver cosas positivas en el muchacho que anteriormente no lograba ver. La “nueva imagen” que él había cultivado de su hijo le ayudó a aceptar más al joven y tratarle con más respeto.
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Es interesante la respuesta de un joven, a la pregunta “¿qué opina la gente sobre el mural?”: “Dicen que todos los jóvenes nos estamos regenerando”. No es tan importante el hecho de que esta valoración sea o no “verdad”; sino la manera en que esta modifica las relaciones entre los muchachos y sus vecin@s.
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• El trabajo de atención psicosocial realizado durante el año 2001-2002 fue una experiencia que logró comprometer a varios sectores de la comunidad con muchos de los conceptos psicosociales manejados a lo largo de esta sistematización y con la transformación personal y comunal. Sin embargo, el aporte real hacia esta transformación fue sencillamente un primer paso. El acompañamiento de l@s sujet@s participantes debe profundizar en la elaboración de la historia personal y colectiva, evidenciar y propiciar pequeñas victorias cotidianas, el reconocimiento y utilización de sus recursos psicosociales.
• El uso de los medios de comunicaciones puede jugar una parte importante en la estrategia de construcción de la auto-estima personal y colectivo.
La cobertura en los medios se vuelve una evidencia importante de las victorias que las personas hayan logrado; les permite ver “lo mejor de ell@s” reflejado y realzado. Salir victorios@s en los medios de comunicación da un “valor agregado” a sus éxitos, y este valor no solo se devuelve a l@s actores, sino se reparte la comunidad en general, quien ve con más importancia a estas personas y a la comunidad, por el solo hecho de haber salido en los medios, sean estos masivos o alternativos.
Año: 2002
Locación: Comunidades de la zona sur de San Salvador (El Salvador, C.A.) San Patricio - San Cristòbal