Microcredito en el Conurbano de Buenos Aires
El Consorcio es una entidad integrada por el Estado Municipal de Lomas de Zamora y la Fundación de Organización Comunitaria,a partir de una iniciativa del Ministerio de Desarrollo Social Argentino. El objetivo es fortalecer la economía socia, ofreciendo financiamiento y capacitación a emprendimientos productivos y de servicio.
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Mientras los bancos y las financieras piden papeles, documentos y garantías, el Consorcio de Microcrédito se presenta como una alternativa viable, posible, “como un amigo que te presta plata”.
El Consorcio de microcrédito de Lomas de Zamora permite visualizar los interesantes frutos que surgen de la articulación entre el Estado Nacional, el Municipal y las organizaciones sociales, ofreciendo financiamiento y capacitación a emprendimientos productivos y de servicio. Los requisitos que deben cumplimentar los emprendedores apuntan a demostrar la sustentabilidad de su proyecto, y de eso, hay de sobra. “Tener trabajo es fundamental, tener mi trabajo, esto es nuestro y no dependo de nadie que me diga lo que tengo que hacer.” Sostiene Andrea, emprendedora del rubro gastronómico.
La Municipalidad de Lomas de Zamora, a través del Instituto Municipal de la Producción, el Trabajo y el Comercio Exterior (IMPTCE), la Fundación de Organización Comunitaria (FOC) y la Asociación de Microemprendedores del Conurbano Sur (AMECSUR) llevan adelante este proyecto. Esta iniciativa se enmarca en el Plan Nacional de Desarrollo Local y Economía Social del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, administrado por la Comisión Nacional de Coordinación del Microcrédito (CONAMI).
La propuesta es apoyar a microemprendedores en crecimiento, que no están en condiciones de obtener financiación en el sistema bancario; fortalecer el desarrollo de redes de organizaciones promotoras de microcrédito; generar herramientas y ámbitos de comunicación vinculados a la promoción y difusión de los valores de la economía social, entre otros objetivos.
“Siempre quise llegar a esto pero no podíamos, con el trabajo que teníamos nos daba apenas para vivir, ahora es otra cosa. Con esto se que voy a llegar…” Dice Bety, emprendedora con mucha fuerza y voluntad que todos los días arranca muy temprano con su máquina y sus prendas a coser.
La lucha por crecer día a día la llevan adelante todos los que alguna vez le hicieron frente a la crisis, y recuperaron de a poco la fe en el trabajo. “Tener trabajo es fundamental, tener mi trabajo, esto es nuestro y no dependo de nadie que me diga lo que tengo que hacer.” Afirmó Andrea, mientras junto a su compañero de ruta, llevan adelante la fábrica de tostadas Artebianco y el proyecto de superarse.
El crédito significa ponerse de pie, y también regularizar la situación ante la AFIP, así afirma Hilda una de las emprendedoras: “Yo si veo que estoy bien, trato de tener todos los papeles en regla”- sostiene con convicción y firmeza detrás de su mostrador del almacén.
Los vaivenes de la economía no parecen desequilibrar a los emprendedores que se sumaron al consorcio: nadie te presta tanto por nada – sostiene Bety cuando orgullosa puede trabajar, vivir de ello y además devolver el préstamo sin problemas.